La cocina malagueña se convertirá en un escaparate para el turismo durante un año. La tradición gastronómica y el espeto de sardinas como icono guiarán más de cien actividades que se desarrollarán durante 2026/2027 en la ciudad. Málaga ha sido designada Capital Europea de la Cultura Gastronómica 2026 por la Comunidad Europea de la Nueva Gastronomía (ECNG), en un acto que han participado personalidades como el alcalde de Málaga, Francisco De la Torre, y el presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado.
El programa, previsto para 2026, incluirá iniciativas relacionadas con la gastronomía mediterránea y sostenible, la innovación culinaria, la educación gastronómica, la transferencia de conocimiento, la promoción del patrimonio alimentario y la proyección internacional de Málaga como destino gastronómico.
Málaga le toma el relevo a Gdansk, Polonia
El anuncio se ha realizado este jueves en Gdansk, Polonia, durante la celebración del V Congreso Europeo de Gastronomía. Además, la candidatura malagueña ha estado representada por una delegación institucional y profesional encabezada por el concejal delegado de Turismo y Promoción de la Ciudad, Jacobo Florido.
También han participado María Francisca Caracuel, vicepresidenta de Atención al Municipio de la Diputación de Málaga; Manuel Tornay, presidente de la Academia Gastronómica de Málaga; y Javier Frutos, presidente de la Asociación de Hosteleros de Málaga (Mahos).
¿Qué significa esa distinción?
La Comunidad Europea de la Nueva Gastronomía concede anualmente esta capitalidad honorífica a una ciudad representativa del continente con el objetivo de impulsar el conocimiento y la difusión de la gastronomía europea desde una perspectiva contemporánea, sostenible e innovadora.
La designación implica la organización de numerosas actividades, eventos y proyectos que permitan visibilizar la riqueza gastronómica del territorio y fomentar el intercambio cultural entre ciudades europeas.
Con un espeto de sardinas como imagen representativa
La capitalidad contará con una imagen propia diseñada para reflejar la esencia de la gastronomía local. La sardina, uno de los símbolos más reconocibles de la cocina malagueña, se convierte en el elemento central del logotipo.
El diseño incorpora además referencias a los distintos actores que participan en la experiencia gastronómica: productores, elaboradores y consumidores. Los colores elegidos evocan los principales paisajes y productos del territorio, desde las zonas agrícolas y los olivares hasta el mar Mediterráneo y la luz característica de la Costa del Sol.



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