María Jesús Montero (Sevilla, 1966) ha sido una de las ministras más fieles de Pedro Sánchez y el número uno socialista le ha devuelto dicha lealtad. La sevillana ha sido nada menos que ministra de Hacienda, diríase que la cartera premium de cualquier Gobierno, durante dos legislaturas.
Pese a sus detractores, pese a la sombra de su gestión como consejera de Salud y luego de de Hacienda cuando el PSOE estaba a la Junta, pese a que en el tramo final su nombre aparece pululando por páginas de presuntas tramas corruptas como la de la SEPI, María Jesús ha aguantado.
Hace un año que Pedro Sánchez le dio el encargo de coger el AVE de vuelta de Atocha a Santa Justa para el más difícil todavía: intentar levantar los ánimos de un Partido Socialista hundido en una región que gobernó durante casi cuatro décadas.
Pedro Sánchez ha repetido con María Jesús Montero la misma estrategia que con Pilar Alegría en Aragón o con Illa cuando fue candidato en Cataluña
Parecía que nunca iba a acabar aquello, hasta que el vuelco político se hizo realidad y ahora lo que parece imposible es que los socialistas lleguen a San Telmo. Pero a Montero le tocó esta china igual que a Pilar Alegría le tocó Aragón o a Illa volver a Cataluña.
¿Regreso a Madrid si no sale bien?
Eso sí, Montero ha apurado hasta último hora para su desembarco andaluz y, de hecho, ha regresado justo para la precampaña sin perder su silla en Madrid. ¿Por qué no lo ha hecho? Múltiples teorías aparecen en las páginas políticas. De hecho, hay quienes ven ya en María Márquez su relevo y que si se cumple el batacazo electoral que vaticinan las encuestas, María Jesús tomaría el AVE de vuelta a Madrid.
La candidata socialista lo fía prácticamente todo a la carta de la sanidad. La crisis de los cribados de Juanma Moreno es la brecha que han encontrado los partidos de izquierda para discutir la gestión del candidato del PP. Su condición de médica de carrera que probablemente no llegó a estrenar la bata para dedicarse a la gestión y a la política han sido otros de los asuntos comentados en la precampaña.
El acento como reclamo y canciones de toda la vida
Con ‹Andalucía› de Medina Azahara o con el ‹Bienvenidos› de un Miguel Ríos que la ha arropado durante su puesta de largo de la campaña electoral al 17M intenta remarcar su perfil de candidata que nunca se fue. Que nunca olvidó Andalucía.
Sus trajes de gitana en la Feria de Abril no han pasado desapercibidos de una socialista ‹made in PSOE hispalense›. Otra de sus apuestas ha sido sus ‹speech› de quienes la han criticado por su acento marcadamente andaluz. Pese a que lo tiene casi imposible y el 17M se juega media carrera política, lo cierto es que su perfil de parlamentaria intensa pone más nervioso de lo que parece al PP.
Dijo que intentará «hacer en Andalucía, lo que Sánchez ha hecho en España». Un eslogan que para sus detractores es otro paso en falso de Montero. El PSOE, el de Sánchez que ya se parece poco a aquel antiguo partido del puño y la rosa que campaba a sus anchas por Andalucía, tendrá sus razones.



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